Pausas y reflexiones para el desarrollo del turismo en Chile

Si hace diez años alguien hubiera mencionado que en Chile el turismo generaría más empleos directos que la minería, hubiera sido señalado al menos de ridículo o extranjero; sin embargo, lo que viene sucediendo y sucederá con la industria de los viajes y el ocio en el País de la “copia feliz del edén”, dista mucho de ser una mágica historia de piratas.

Las cuentas son claras y las proyecciones se cumplen. La llegada extrajera no para de crecer, siempre de la mano del transporte aéreo; la contribución económica del sector supera ya a varios rubros, la diversificación de productos turísticos gana terreno, y los premios y reconocimientos internacionales recuerdan año tras año todo ese potencial infinito que Chile tiene como destino.

¿Razones del éxito?

Buen parte del renacer chileno tiene relación con el fortalecimiento de la institucionalidad turística, el incremento en la promoción internacional, un mayor dinamismo en la inversión privada, la disminución de tarifas, y nuevas preferencias globales por conocer y experimentar lugares donde aún se conserva la naturaleza, la cultura y la historia.

Ahora, es importante ser objetivos y no perder de vista las brechas en términos de competitividad, calidad y sustentabilidad. Además, la idea de que el turismo es una actividad inocua “sin chimeneas” dista de toda realidad, puesto que también se le ha visto generar impactosambientales, económicos y sociales nefastos en muchos destinos.

Pero en concreto, ¿Qué hacer para avanzar estratégicamente hacia un buen futuro del turismo?

Bajo la sombra inevitable de la escasez y la optimización de recursos, se hace necesario primero fortalecer la gestión de destinos; se requiere una combinación de políticas costo-efectivas e incentivos económicos que faciliten la gerencia de estos territorios, especialmente aquellos donde el capital natural se custodia en áreas protegidas.

La implementación de pequeños pilotos donde se mida y evalúe el pulso turístico, permitirá ir afinando el modelo en pro de experiencias de alta calidad y sintonizadas con la naturaleza y la cultura local, donde el visitante nutra sus sentidos, desee volver, y las empresas coexisten con el desarrollo del lugar, no solamente por el hecho de pagar tributos y cumplir leyes (sentido de lugar).

En segundo lugar es importante reparar en el diseño del producto turístico; la oferta basada en meros alojamientos, restaurantes, actividades y eventos carece de todo sentido sino emana de la “experiencia o vivencia” que buscamos provocar en nuestros huéspedes, lo que implica elaborar y controlar elementos tangibles e intangibles que estimulan los sentidos y las emociones. Si el turismo se produce a espaldas de la experiencia será por principio un negocio mediocre, incompetente y degenerativo.

Por último, es trascendental continuar invirtiendo a largo plazo en capital humano técnico y profesional especializado, dado que, buena parte de lo que aquí se ha dicho requiere adquirir y entrenar una gama de habilidades y conocimientos ad hoc; ningún país se precia de ser un destino internacional de alto impacto sino cuenta con estos recursos.

Chile tiene todo el potencial para ir escalando en la industria turística… Si se proyecta de cara al futuro, asigna esfuerzos en lo importante y no solo en lo urgente e inmediato, y se toma las cosas con calma, especialmente en la etapa de conceptualización y diseño.

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