El turismo es el mejor vehículo para producir vivencias transformadoras.

En los albores de la nueva frontera del turismo, se comienza hablar con mayor ímpetu y arrojo de las experiencias, pero ¿Por qué? Aquí te lo contamos…

El turismo es un fenómeno social, cultural y económico vinculado con el movimiento de las personas a lugares que se encuentran fuera del ámbito hogar o residencia regular, provocado por múltiples motivaciones como son el descanso, la desconexión, la exploración, la educación, el afán de asumir riesgos, hacer negocios, entre otras.

En este ejercicio de movilidad que inicia incluso antes de viajar, los visitantes van interactuando con el entorno próximo, generando sinergias, corrientes transaccionales y provocando cambios con efectos importantes en varias dimensiones; la sumatoria de todas estas decisiones y acciones dan forma al denominado producto turístico, y al mismo tiempo son esenciales en la recreación de la experiencia memorable o vivencia turística, sin la cual la industria del ocio no tendría sentido ni sustento.

Las características propias de cada destino, junto con las creencias, ideas e impresiones de los visitantes definen su imagen, y en este escenario, la satisfacción de los sentidosmediante experiencias memorables actúa como una variable independiente que dirige y modula la imagen del destino.

La experiencia turística es en esencia un ejercicio de regresión en el tiempo transgresor de la rutina, capaz de suspender el poder de las normas y valores cotidianos, situando al sujeto en un escenario exógeno donde reflexiona sobre su propia existencia.

Atender la relación entre experiencia y memoria tiene importancia puesto que, el nivel de motivación para comprar un producto, así como el apego a la marca, tienden a incrementar cuando existe información previa basada en una vivencia.

La producción turística contemporánea requiere cambiar el enfoque desde el servicio a la experiencia, básicamente porque el mercado se inclina por este nuevo modelo, las personas buscan mayor calidad al emplear su tiempo de ocio y su disposición a pagar la sitúa en un nivel superior de valor.

El éxito en el diseño de una experiencia memorable a partir de cualquier actividad, sea esta una ruta, una cena, una visita guiada o un vuelo, depende de siete factores conductores que moldean la experiencia.

Las experiencias deben ser hedónicas, tienen que ser capaces de brindar placer al usuario. Novedosas, las sorpresas y sucesos gratos inesperados alientan al viajero. Brindan conocimiento, donde el visitante sacia su necesidad de aprender y sentirse transformado. Aportan significancia, que impone un sentido trascendental y espiritual a la vivencia. La participación es clave, aportando al turista la oportunidad de incidir en la creación de su propia experiencia. De igual forma las vivencias deben promover la interacción cultural, generándose el espacio de reciprocidad social y vínculos con lo local. Finalmente aparece el componente de relajo y distención, donde se brinda al huésped una condición de calma, pausa y desconexión de la urgencia y la obligación.

Recuérdalo siempre, en turismo, antes que atender clientes, se deleitan huéspedes y amigos!

Factores conductores de la experiencia

+ Hedonimo 
+ Sorpresa
+ Conocimiento
+ Significancia
+ Participación
+ Interacción
+ Relajo

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